
La hiena está considerada como un animal solitario, cruel y poco sociable, pero su realidad es bien distinta, ya que son animales que establecen hábitos sociales muy sofisticados, con complejos sistemas de comunicación entre ellas. Viven en grupos familiares liderados por una hembra, las cuales son de mayor tamaño y peso que los machos.
Durante años se pensó que las hienas eran animales puramente carroñeros que esperaban en la retaguardia a que los leones u otros felinos terminaran sus festines para alimentarse de los restos, pero esta idea está totalmente equivocada: aunque su magnífica potencia en las mandíbulas, de 450 a 460 kg/cm2, y sus excelentes jugos gástricos les permiten alimentarse de huesos y piel, la hiena es más hábil en la caza que el león, siendo su éxito como cazadora cercano al 30%. Aunque no siempre puede disfrutar de su presa puesto que en un 20% de las ocasiones los leones, su enemigo natural, se la roban y no dudan en matarlas si osan intentar recuperar su merecido alimento.
Las hienas evitan enfrentamientos con los leones cazando de noche, siendo una especie de hábitos nocturnos que busca el amparo de las oquedades de las rocas, cuevas y árboles en el entorno tan peculiar que les ofrece el Parque de Cabárceno.





















